Escritos

EL TALLER DE ARQUITECTURA/LA ARQUITECTURA DEL TALLER

Apunte biográfico I

Ingresé a arquitectura en 1977 hace 36 años, he hice mi solicitud de inscripción a la facultad una calurosa mañana de Enero (destino mediante, en el Salón 4.
Comencé los cursos en el Taller Cravotto, y durante dos años, hasta la renuncia del Prof. Arq. Antonio Cravotto a la dirección del Taller, me instalé y disfruté a diario del aprendizaje de la arquitectura, en el Salón 4.
En 1985, terminada la intervención, cursé Proyecto V en el recién formado Taller Vanini, donde tuve de docentes a Livni, Inda, Vanini y conocí a Spallanzani, Arana, Bascans y al Loro Pintos, en el Salón 4. Ingresé a la profesión y la docencia en 1986, hace 27 años, en el Taller Vanini, asistiendo en mis primeras correcciones a Arcos (Ivan), Couriel, Cecilio (Martha), Baptista, Singer, Giordano y Gilmet, en el Salón 4. Conocí y consolidé la amistad con compañeros de ruta que coincidíamos en ese espacio y tiempo en las mismas tareas: Rosana, Pablo, Fernando, Daniel, Franco, Rodolfo, nuevamente allí en el Salón 4. Participé de la formación del Taller Pintos desde su inicio, luego de la jubilación de Juan Carlos Vanini, que naturalmente siguió funcionando en el Salón 4.
El periplo ha sido más temporal que geográfico, he compartido y aprehendido en largas horas de trabajo de compañeros profesores entrañables, Mario, Ramiro, Ulises, el Flaco Fontes, Arturo, Ernesto, Pablo y el estimulo permanente e incondicional de Emilia que con su trabajo desde la secretaría del taller lo ha hecho siempre posible….

Escribo estos apuntes de aspiración a la dirección de Taller, subrogando a Conrado Pintos…….. …….desde este mismo lugar, en el Salón 4 de la Facultad de Arquitectura de Montevideo.

Mi formación básica en arquitectura ha sido la del oficio de arquitecto aprendido en gran parte en la facultad, que me aportó una estructura cultural de curiosidad estratégica capaz de comprender la complejidad de la profesión; y en la práctica, de dibujante aprendiz a aprendiz de arquitecto en el estudio, en la obra en calidad “junior”. Y hasta ahora en la plenitud y madurez de la profesión, mas librepensador que libredependiente (cuando el trabajo es bajo demandas la independencia siempre será relativa).
He sido fiel a la tradición iniciada en el histórico Taller Vanini, poniendo a la arquitectura en un plano casi inalcanzable de perfección.
Una práctica signada por la rigurosidad y el compromiso con la sociedad y el medio, donde los principios de la buena arquitectura la definía el “más con menos” de Marina Waisman antes que “Less is more” miesiano.

El pensamiento (histórico) del ciclo del Taller Vanini tenía sus raíces en una serie de reflexiones que se encuadraban dentro de las corrientes cercanas al “Regionalismo Crítico”. El taller hacía énfasis en la arquitectura como una construcción contextual, una manifestación cultural interpretativa y crítica de la modernidad, dándole sentido de la arquitectura como práctica social y en oposición al pensamiento hegemónico de las ideas y formas de la modernidad.

De alguna manera se percibía cierto rechazo a la carga vanguardista y utópica de la primera modernidad. El taller, que funcionaba sobre el consenso absoluto de acuerdos del equipo docente, valoraba las visiones pragmáticas que apostaban a la rigurosidad del oficio y las innovaciones de la “tecnología apropiada” para solucionar las urgencias de las demandas sociales del mundo subdesarrollado.

En este contexto ideológico se hablaba de una materialidad inclusiva pero exclusiva, apropiada (ladrillo/hormigón/chapa), la forma como un consecuencia connotativa del tipo (techo inclinado), de la tipología como generadora del proyecto, del vano en el muro como sintaxis de lenguaje formal, de los reguladores climáticos como espacios intermedios y fundamentalmente del sitio, del lugar.

Escuela, centros culturales y vivienda en todas sus formas y escala eran los programas pretexto de aprendizaje.

La ciudad y su contexto, el proyecto de la ciudad desde la genética del tipo y su contextualidad, el proyecto del vacío no edilicio (NOLLI-GORDON CULLEN) analizado desde su dimensión háptica se fundían en la noción de PROYECTO URBANO que a distintas escalas abordaban los años superiores.

El Taller Pintos revisó aquellas posturas sistemáticamente, ahondando primero en la redefinición conceptual de la arquitectura abandonando las cuestiones estilísticas y de lenguaje (estética del ladrillo), dejando de lado las metáforas directas de la posmodernidad y las lecturas de significado oculto tras forma y contenido.

En forma bastante natural y radical, se tomó conciencia (desde el equipo docente) de la importancia que adquiría la consideración del ESPACIO PÚBLICO en la interacción programática de los edificios y en la morfología del proyecto.

En esta línea de pensamiento surge la relevancia del PROYECTO como el instrumento diferencial y especifico que el arquitecto posee para lograr una arquitectura consistente.

El proyecto considerado como mediador en el sentido más amplio, entre demanda y producto, entre ciudad y edificio, entre la forma y sus contenidos.

Esta visión que suscribo desde el origen del Taller Pintos, se convierte en un pilar fundamental de la arquitectura que proponemos y tiene a mi juicio que reflexionar y ahondar sobre algunas cuestiones medulares que a modo de coordenadas, nos sirven para desarrollar con mayor profundidad el problema del proyecto. Estas ideas rectoras, a modo de categorías de análisis, impulsan nuestra actitud de compromiso con la ARQUITECTURA.

Estas coordenadas se enuncian sin un orden prelativo y entendemos que permiten un recentrado de los problemas clásicos de la arquitectura que siempre han estado presente, pero desde nuestra mirada, y que deben ser vistas como una actualización necesaria de las viejas cuestiones troncales que siempre han estado latentes en esta breve historia de los talleres (VANINI, PINTOS) que me (nos) toca reescribir.


CONTEXTO

Una revisión crítica de la modernidad y su legado patrimonial. En particular una exploración de la apropiación de la modernidad que se ha dado en nuestro contexto.

Develar conceptualmente las ideas y formas latentes en nuestra cultura para comprender los fenómenos de adaptación y de hibridación que han conformado nuestro contexto cultural contemporáneo y su proyecto de futuro.

Una revisión crítica de los conflictos, continuidades y discontinuidades, los espacios de contingencia entre la ciudad moderna y la ciudad contemporánea, propiciando la creación de nuevos imaginarios para la construcción de contextos futuros.

Una relectura de las oportunidades que nos brinda la ciudad contemporánea en la búsqueda de espacios, terrenos y demandas programáticas que apoyen en desarrollo cultural y social de la comunidad en su territorio. La ciudad proyectada desde el ejercicio de la ciudadanía, el territorio gestionado desde su comprensión democrática, el proyecto como práctica social.


ETICA

Una revisión ética de la relación entre el proyecto y la materia y del manejo que la disciplina y el oficio plantean en esta categoría que definimos provisoriamente bajo el sustantivo “materialidad”. Sentimos que no hemos ahondado profundamente en las cualidades técnicas de la materia con la que trabajamos, y por ende nos estamos perdiendo los caminos que conducen a la verdadera INNOVACIÓN.

Los materiales se ponen de moda sin un sentido práctico o un sustento fundamentado de su economía. Recordemos a Ayn Rayd, en su novela “El Manantial”, cuando el arq. Howard Roark descubre la nobleza del material en la cantera y la capacidad inagotable que tiene la naturaleza de ofrecernos la materia como la misma esencia de la Arquitectura Moderna.

El paisaje contemporáneo es la cantera inagotable de nuevas materias y materiales, un paisaje de datos donde están todas las reflexiones posibles y las aplicaciones innovadoras.

La arquitectura suministra las formas, las texturas y el contenido del paisaje artificial, la CULTURA, de ella depende el entorno construido, la sustentabilidad del hábitat donde moramos depende de nuestra capacidad de propuesta.

En tal sentido el proyecto de arquitectura se convierte en una PRACTICA SOCIAL y como tal le corresponde una responsabilidad ETICA en primer lugar y ESTETICA en un segundo nivel de apreciación.


PROGRAMA

La revisión programática de la arquitectura contemporánea en función de los nuevos usos o nuevas formas de uso. Las nuevas interpretaciones del espacio/tiempo, que permiten la accesibilidad de tecnologías de alta prestación para usos cotidianos.

Reconocer las nuevas formas de gestión del patrimonio construido y las nuevas interfases de la relación público/privado.

Promover la investigación proyectual de programas articuladores que posibiliten la sutura y la integración de los tejidos residenciales de la ciudad contemporánea para fomentar la integración de la “ciudad excluída”.

La capacidad de adaptabilidad que el programa en la arquitectura contemporánea plantea en sus requisitos de sustentabilidad desde la perspectiva que permite colonizar antiguos edificios o resignificar espacios en desuso o resemantizar objetos de mercado.

El reconocimiento de formas y contenedores espaciales que admiten interpretaciones programáticas múltiples, eventuales o la no existencia del programa en ciertas situaciones de contingencia.

Proponer el desarrollo de estrategias proyectuales para poder intervenir en la amplitud de programas vinculados al desarrollo productivo del país, revisando nuestras reflexiones sobre el medio rural altamente tecnificado, y sobre la noción de “periferia urbana”.


PRODUCCION

Una necesaria revisión productiva de la arquitectura desde la TECNICA, la GESTIÓN y el TERRITORIO que nos ayuden a generar nuevos espacios de discusión y reflexión crítica sobre el tejido residencial de la ciudad, alentando nuevas formas de apropiación y construcción que formulen nuevos imaginarios sobre la vivienda social y su carácter.

Los sistemas constructivos que intervienen en la producción de la arquitectura han definido y determinado a lo largo de la historia, la morfología del contexto, las cualidades y la calidad del objeto construido.

Desde el primer dolmen a la bóveda diesteana, la arquitectura siempre ha sido un desafío a la gravedad, la técnica en conjunto con el desarrollo de los materiales, han dotado al paisaje contemporáneo de la gran diversidad formal que define nuestro entorno. La responsabilidad del arquitecto, en tanto ordenador y responsable del proyecto del hábitat, radica en la interpretación de estos sistemas para que posibiliten un reposicionamiento estratégico de la arquitectura en el territorio y la cultura.

Hoy día la producción de arquitectura admite además de los sistemas tradicionales tecnificados, la inclusión de técnicas y sistemas de producción similares a las técnicas de “bricolaje”, ensamblajes de materiales en seco, altamente industrializados.

Desde el punto de vista de la producción nos interesa ahondar en las posibilidades de una arquitectura de “fin de semana”, que se está desarrollando en la autoconstrucción de la “periferia” pobre o la de clase media en los balnearios de Maldonado y Rocha. Se construye y ensambla en familia y entre amigos, con un catalogo de materiales comunes que se adquieren en cualquier barraca. El taladro y la silicona comienzan a sustituir el balde y la cuchara del albañil.

Esta producción también genera arquitectura, un nuevo paisaje, una nueva estética, una nueva cultura.


CONSISTENCIA

“Es indispensable el constructor; incluso como proyecto, una obra no está realmente concebida si no se piensa como ha de construirse, y las maneras de hacerlo tienen la notable virtud de inspiración; todos los tipos válidos de nuevas estructuras están íntimamente ligados a la técnica constructiva y esta técnica puede leerse en la obra construida”
Eladio Dieste.

“Por la práctica de la sinceridad se opera en nosotros un camino de conciencia que (lo digo sin vacilar) abre las puertas de la sabiduría: Obra justa estéticamente será también justa en sentido moral”
Joaquín Torres García

Un atributo de fundamentación, un atributo interpelante que permite pensar en una arquitectura resistente y de resistencia, conceptualmente sólida, de ideas certeras y perdurables en su dimensión entitativa.

La búsqueda de una cohesión proyectual que se expresa en la integralidad del planteo. El proyecto es la herramienta contemporánea más idónea para consolidar esta idea de ARQUITECTURA CONSISTENTE, aquella capaz de concebir edificios sustentables que mejoren nuestro entorno habitable.

Una arquitectura inteligente en su esencia, una arquitectura rigurosamente construida, una arquitectura apropiada a nuestro tiempo.


ESPECIFICIDAD DEL PROYECTO COMO MODO DE PENSAMIENTO

Fragmentos del texto incluido en la aspiración al premio Vilamajó que realizamos en el equipo del MVDlab (Alina Del Castillo, Graciela Lamoglie y Héctor Berio).

El problema epistémico de la naturaleza del proyecto en su dimensión cognitiva es un tema a mi juicio fundamental para la comprensión de la materia y su enseñanza en el Taller de Arquitectura.
Estas reflexiones han intentado sistematizar miradas diversas e identificar los problemas del proyecto como pensamiento complejo y como tal, abren caminos de trabajo para construir una didáctica proyectual aplicable al Taller.

El trabajo fue seleccionado entre los finalistas del premio Vilamajó e integrará la publicación académica correspondiente.

El proyecto impulsa la innovación y el desarrollo de la arquitectura.

  • Explorando respuestas a necesidades emergentes.
  • Creando dispositivos para intervenir en situaciones inéditas o dar nuevas respuestas a viejos problemas.
  • Sacando partido de los avances tecnológicos o tensionando la tecnología para lograr nuevas espacialidades.
  • Proponiendo edificios más sustentables, económicos o confortables, interpretando los paradigmas culturales de su tiempo o produciendo nuevos imaginarios para pensar el mundo del futuro.

Desde esta perspectiva podemos argumentar que en la práctica profesional del arquitecto existe creación de conocimiento a través del proyecto, que impulsa el desarrollo del campo de la arquitectura y habilita mejoras en la calidad de vida de la humanidad.

En la práctica profesional el proyecto es prefiguración, mediación técnica entre la ideación y la realización de un hecho material.

En tanto proceso, el proyecto, al tiempo que prefigura una solución, construye el problema, generando conocimiento sobre la cuestión que explora. Esa es la dimensión cognitiva del Proyecto (FERNÁNDEZ, 2012).

A través de la producción de configuraciones es posible pensar proyectualmente un problema: observar e interpretar la realidad, identificar oportunidades de intervención, prefigurar escenarios futuros y verificar sus condiciones de posibilidad.

El proyecto como dispositivo de producción de imaginarios, permite dar visibilidad a múltiples escenarios potenciales, abrir ventanas de observación sobre otros habitares posibles anidados en la vida contemporánea.
Es significativo en tanto opera en nuestro modo de ver y estar en el mundo y en la producción de mediaciones materiales y simbólicas que inciden en la construcción de la noción de habitar.

Como proceso de acción-reflexión, es un dispositivo que habilita una producción teórica, que deviene de la reflexión crítica sobre el hacer.

Como modo de pensamiento, el proyecto –nuestro modo disciplinar de operar- es un modo multidimensional, multisecuencial y multiescalar, que habilita el manejo simultáneo de variables vinculadas a las diferentes dimensiones de un problema complejo como el hábitat.


PROYECTO: PRACTICA PROFESIONAL /PROYECTO INVESTIGACION

El pensamiento de diseño es de por sí innovador, heurístico y experimental, impulsado por la empatía y enfocado en la resolución de problemas.
En esencia, se ocupa de los problemas con múltiples partes interesadas y límites difusos,
(Building knowledge in architecture. RICHARD FOQUÉ)

A través de la historia muchos intentos de dotar al proyecto de un status científico discurrieron por el camino del método, desatendiendo y constriñendo la potencia de la especificidad del pensamiento proyectual para la producción de conocimientos.

Entendemos (como plantean Schön y N. Cross) que debemos concentrarnos en nuestras particulares formas de conocer, hacer y pensar, reconocer nuestra cultura intelectual y evitar importar otras culturas como la ciencia o el arte.

Los resultados de las prácticas proyectuales no tienen carácter universal. Como todas las prácticas sociales son prácticas contextualizadas.
Su resultado tiene validez en un dominio de experiencia.

Los resultados tienen que trascender la solución a un problema singular y permitir transferencia a la enseñanza y a nuevas prácticas proyectuales.

Las condiciones de originalidad y de acumulabilidad, son condiciones necesarias para la ampliación de los límites del campo de conocimiento y por tanto son requisitos para la validación académica del conocimiento en cualquier área.


TEORIA/PRACTICA/TEORIA

Como en muchas otras profesiones, pero especialmente en la arquitectura, la mayor parte del conocimiento es generado y legitimado pragmáticamente en lugar de ser derivado lógicamente de la teoría.

La investigación basada en casos, es fundamental en la práctica reflexiva
y es la clave para el desarrollo de una teoría de la práctica,
ya que tiene el potencial de trascender las teorías individuales en marcos teóricos aceptados generalmente.
(Building knowledge in architecture. RICHARD FOQUÉ)

En el desafío de configurar un saber hacer se anida el corazón del problema y la posibilidad de una teoría de la arquitectura y de una investigación que debe tender, con método experimental, a formularla, y que por tanto debe ser una investigación proyectual.
(Proyecto Americano en el flujo Local-Global. ROBERTO FERNÁNDEZ, 2012)

Teoría como actividad y no como sistema bien ordenado de afirmaciones que pueden acumularse, almacenarse, transmitirse y ser objeto de enseñanza.
(La teoría del diseño y el diseño de la teoría. JOSÉ LUIS RAMÍREZ)

La teoría como acción es un acto de configuración intencionada de la realidad


DIDACTICA DEL PROYECTO

Presentamos aquí una grilla de doble entrada y lectura múltiple de algunos tópicos que entendemos son fundamentales en el planteo de didácticas del Proceso de Ap/En.

Entendemos posible la partición del proceso de proyecto semestral (plan 2002) de cada curso en cuatro módulos + una modulo entrega.
El mapeo es genérico y recoge parte de la experiencia de la práctica docente en taller, y propone un ordenamiento de temas a desarrollar de diversa índole, algunos para trabajar en taller colectivo o a través de conferencias magistrales, otros para profundizar en forma de seminarios o foros de discusión. Gran parte de las temáticas a tratar en cada etapa también se pueden cruzar entre distintos cursos, esta grilla genera un menú didáctico generado desde lógicas que sustentan el proceso de pensamiento en cada etapa.
Partimos de la base que esta grilla contiene algunas didácticas proyectuales no taxativas, mutables en función de las prácticas docentes.
La actividad docente debe estar planificada desde el principio del curso día a día, pero con la suficiente apertura de modo que se puedan hacer cambios en la evaluación que el docente hace del proceso.
La EVALUACIÓN sistemática de un curso permite los mejores resultados. Creemos que en las prácticas, el docente debe utilizar una bitácora, un protocolo sencillo cuyo registro se vuelve crucial al momento de la evaluación del Estudiante/Proceso/Proyecto.

Creemos (y proponemos en cada oportunidad) el trabajo en procesos didácticos verticales, que permiten interactuar a estudiantes y docentes de distintos años. Los seminarios proyectuales con un tema único de corta duración, foros temáticos, construcciones o esamblajes a escala de objetos de diseño, abordados por equipos mixturados, le permiten a un estudiante de introductorio observar lo que piensa un estudiante que finaliza su carrera, si la intervención del docente permite la sinergia el resultado será óptimo. Estas formas didácticas verticales (que solo permite nuestra estructura de talleres) tienen un efecto amplificador en el compromiso del estudiante dentro del Taller.

Todo es proceso: implica teoría y acción, acción y evaluación.

Sobre la conformación del equipo docente.

Asumimos el compromiso de dirigir una propuesta de taller dinámica y vital, integrada a que pondere tanto la creación de conocimiento (INVESTIGACION/INNOVACION) así como la integración con el medio (EXTENSIÓN), y la participación en Facultad en sus distintos niveles (DEAPA- COGOBIERNO).

Nos proponemos una formación estratégica para el arquitecto, que explore nuevas formas de la práctica del oficio, y en definitiva que reconozca prácticas no convencionales, pero de gran utilidad para la construcción del entorno.

Además del equipo docente formal proponemos la convocatoria de un COLECTIVO de Taller, integrado por el cuerpo docente, ex docentes, egresados y docentes y estudiantes de otras disciplinas afines con la cultura, con el desafío de plantearse un debate sobre el imaginario del país en los próximos 100 años.

Hay un futuro cercano de proyectos para las generaciones próximas producto del optimismo que vivimos en la actualidad, pero debemos ampliar el horizonte, amplificar el sentido de nuestra profesión en el futuro, y la búsqueda de la reposicionamiento de la arquitectura de calidad en el entorno cultural del mañana.

Para concretar este Colectivo de Taller, parece un camino bien interesante aprovechar la organización de ciclos regulados en formato de Curso UEP u opcionales del P2002 (Ciclos de conferencias, seminarios, eventos, cine- forum, etc,) que generen interés disciplinar y que convoquen público diverso.

Un cable a tierra con nuestra sociedad, que alimente nuestro apetito disciplinar.

El país necesita una reflexión profunda desde la facultad sobre el futuro de la arquitectura, del planeamiento de la edificación y del proyecto de ciudad que queremos, creemos que desde nuestro pequeño lugar podemos (y debemos) hacer el máximo esfuerzo para desarrollar y colectivizar nuestro conocimiento y de esta menera mejorar nuestra praxis.